Javier Sánchez Hernández: “La seguridad alimentaria que tenemos en Europa es muy avanzada”

Recuerda la crisis de las vacas locas en el año 95 como una fecha clave para los avances en seguridad alimentaria y asegura que, actualmente, en Europa, existen muchos controles y una sensibilización social muy alta con estos temas. El microbiólogo, profesor de los grados de Enfermería y Nutrición de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y secretario del Colegio de Farmacéuticos de Salamanca, Javier Sánchez Hernández, defiende el papel de la Enfermería como “piedra fundamental” para que el sistema sanitario funcione, no solo por su labor asistencial, sino también por su función pedagógica con el paciente. Este valenciano de nacimiento y salmantino de adopción, se muestra convencido de que muchas soluciones a enfermedades neurodegenerativas pasarán por identificar y tratar patologías digestivas, y apuesta siempre por ofrecer información al consumidor sobre cómo manipular los alimentos y prevenir así muchas intoxicaciones, papel decisivo, en este caso, del nutricionista. Aficionado a los deportes, el cine, los musicales y el teatro, Javier Sánchez Hernández, sueña con seguir algún día unos juegos olímpicos desde una cabaña aislada en medio del bosque o dedicarse al mundo del periodismo radiofónico, con el que ya ha colaborado en plena pandemia para mostrar a los oyentes el poder que tienen los microorganismos para cambiar el mundo.

Pregunta (P): Con la pandemia, nos dimos cuenta de que la salud pública es una responsabilidad conjunta y global. ¿Por qué es fundamental esta formación en el Grado en Enfermería?

 

Respuesta (R): La salud pública engloba muchas más cosas de las que pensamos, sobre todo, en algo muy importante como es la prevención en salud. En el campo de la Enfermería, es sumamente relevante el papel que pueden aportar estos profesionales en la educación sanitaria de la sociedad a través de los pacientes, ya que se convierten en la piedra fundamental del sistema sanitario.

 

Con su papel pueden ayudar, a través de la prevención, a no generar tanto gasto en el sistema, a que la gente sepa que se tiene que vacunar, a mejorar hábitos alimentarios, hábitos de vida, etc. Por todo ello, la función de la enfermería es fundamental en el desarrollo del sistema sanitario.

 

En segundo lugar, cuando la gente enferma, el papel de la Enfermería pasa por gestionar los cribados e informar a la gente de las posibles pruebas de prevención que existen en la actualidad, por ejemplo, con el cribado de cáncer de colon para que la gente acuda a sus centros de salud a realizarse la prueba y, si está en los primeros inicios de la enfermedad, la posibilidad de optar a un tratamiento con tiempo para tener mejoras sustanciales en la evolución de estos pacientes. De este modo, además, se evita sobrecargar el sistema sanitario con hospitalizaciones.

 

Y, por último, en tercer lugar, la Enfermería es la pieza clave en los hospitales y en los centros de salud en lo que a cuidados sanitarios se refiere, por lo que, insisto, en que su figura es fundamental en el sistema sanitario.

 

(P): ¿Cómo influyen los hábitos alimentarios y la manipulación de alimentos en la salud pública?

 

(R): Sobre los hábitos alimentarios -tema que se está poniendo muy de moda en la actualidad- podemos hablar de dos campos fundamentales. En un primer lugar, sobre los hábitos a la hora de saber comer bien, en el que hay dos polos: uno, por desgracia, tiene que ver con la desnutrición en los países que están por desarrollar; y dos, el nuestro, donde se está dando el problema del sobrepeso y la obesidad. Hay que crear una escuela de saber sobre estos hábitos, porque es importante conocer que no se pueden consumir más de 5 gr. de sal al día, no utilizar grasas saturadas, no excederse con el azúcar, etc. 

 

En segundo lugar, es importante la manipulación de los alimentos, donde se refleja que la seguridad alimentaria ha ido avanzando. De hecho, ya desde casa, es importante que se sepa cocinar teniendo en cuenta las manipulaciones cruzadas; que se sepa hacer una buena compra; que se conozca cómo utilizar bien todo lo que guardamos y lo que metemos en nuestro congelador, así como separar lo crudo de lo fresco, etc. Todo ello es muy importante para que no haya intoxicaciones alimentarias como la salmonella o la listeria. Por eso, es determinante que se sepan cuáles son estos procesos y cuáles son los aspectos básicos que debemos conocer todos. Y, por supuesto, un nutricionista después de haber cursado la carrera, mucho más. 

 

(P): ¿Qué avances o cambios cree que marcarán la seguridad alimentaria en los próximos años?

 

(R): En el año 95-96, hubo un cambio fundamental: la crisis de las vacas locas. Aquí, cambió la seguridad alimentaria, porque antes se fundamentaba sobre el producto final, es decir, solo se investigaba si el producto final estaba bien o no, de tal modo que cuando lo ingerías, enfermabas. Esto cambió a un sistema preventivo que conocemos en la seguridad alimentaria como Análisis y puntos de control críticos, algo que ya hacían en los años 60 los astronautas en la NASA. 

 

A día de hoy, esta técnica se ha ido desarrollando y, la verdad, es que la seguridad alimentaria que tenemos en Europa es muy avanzada porque se hacen muchos análisis y tenemos unos sistemas de alertas y de trazabilidad de los productos muy potentes, lo cual deriva en que, en caso de contaminación, rápidamente puedan ser retirados. Además, no hay que perder de vista todo el proceso de Inteligencia Artificial, que bien llevado a cabo, nos va a permitir identificar y declarar los lotes en mal estado más rápidamente para poder retirarlos del mercado y evitar que afecten a la salud de las personas.

 

(P): ¿Qué papel juega la investigación en la Enfermería y en la Nutrición?

 

(R): La investigación en la Enfermería y en la Nutrición son campos que están pendientes de desarrollar. En la Enfermería, sobre todo, hay que desarrollar áreas de mejora en cómo realizar educación para la salud, mejoras en cómo incentivar la promoción de la salud, etc. En este sentido, hay unos campos de investigación en los que, quizá, la Enfermería esté todavía un poco falta de desarrollo.

 

Respecto a la Nutrición, también se está empezando a fomentar la investigación en unos campos fundamentales como, por ejemplo, la relación entre la microbiota que tenemos -es decir, nuestro sistema intestinal de bacterias- con respecto a enfermedades que se pueden estar produciendo. Se está viendo que tiene relación lo que tenemos en nuestro organismo - microbiota, alimentos que tomamos, cómo los tomamos y cuándo los tomamos- con respecto a enfermedades neurodegenerativas, como alzheimer o parkinson. 

 

Estas nuevas derivaciones van a ser campos que se desarrollarán y van a permitir hacer unas investigaciones que serán claves. Es posible que en otras disciplinas no se conozca muy bien cómo poder llegar a soluciones, pero, probablemente, a través del campo de la Nutrición, se pueda acceder a una solución que antes no se conocía.

 

(P): ¿Qué competencias clave deberían desarrollar los estudiantes para afrontar los retos sanitarios del futuro? 

 

(R): Una competencia clave es formarse bien. Quizá, estamos todos un poco disipados en demasiados conocimientos y demasiadas fuentes de información, por eso considero que tenemos que adquirir un conocimiento científico clave, basado en evidencias científicas. Esto implica conocerlo bien, estudiarlo, meditarlo y aprenderlo. 

 

Por otra parte, también son importantes todas las mejoras digitales, pero hay que tener claro en nuestra mente lo que podemos discernir, lo que está bien de lo que está mal, y, de alguna manera, identificar cuáles son posibles noticias falsas. Nosotros, como profesionales sanitarios, tenemos que tener claro qué podemos divulgar científicamente, lo que la gente debe saber bien y, sobre todo, ser referencia científica en ciertas cosas. En este sentido, nuestros alumnos tienen que aprender de ello.

 

Y, por último, siempre digo que debemos de tratar con humanidad a la gente que tratamos, es decir, hay que pensar que, para cada paciente que llega a nuestra consulta -bien de dietética y de salud, o bien en la enfermería-, es una situación nueva y tenemos que tratarles con el cariño que merecen: explicándoles las cosas y tratarlos con humanidad y empatía, aspectos que, además, en esta Universidad, se pretende incidir en la formación de nuestros alumnos.

 

(P): ¿Qué consejo daría a los estudiantes que quieren dedicarse al ámbito de la Enfermería y de la Nutrición?

 

(R): Sobre todo, quiero trasladarles que en la Pontificia tenemos unas instalaciones excepcionales, con un profesorado también excepcional. No hay más que ver las inversiones que estamos haciendo en los laboratorios, que son de última generación. 

 

Además de todo ello, destaco la vocación en la formación y la capacidad de plasmarla en un sitio como este. La tendencia que tenemos es ser felices en nuestro trabajo y, si somos felices en nuestro trabajo y nos formamos bien, nos va a ir muy bien en la vida siempre.

 

 

 

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