Mª Ángeles Gómez: “Los jóvenes necesitan conocer herramientas para superar su vulnerabilidad”
La serenidad con la que María Ángeles Gómez Martínez observa el mundo parece estar profundamente conectada con aquello que lleva años investigando y enseñando. Profesora de la Facultad de Psicología desde hace más de 25 años, ha centrado gran parte de su trayectoria en el estudio del bienestar emocional, la eficacia terapéutica y los trastornos de la conducta alimentaria, ámbitos desde los que defiende una idea clara: cuidar la salud mental también implica aprender a vivir con sentido y coherencia. Amante de la lectura y de la naturaleza, transmite una calma pausada que contrasta con el ritmo acelerado de una sociedad cada vez más expuesta y vulnerable. Quizá por eso valora especialmente a las personas fieles a sus principios y rechaza la falsedad. En esta entrevista, reflexiona sobre los desafíos emocionales de los jóvenes, el impacto de las redes sociales y la necesidad de aprender a pedir ayuda sin miedo.

Pregunta (P): ¿Cómo definiría el concepto de bienestar emocional desde la Psicología actual?
Respuesta (R): Tradicionalmente, se entendía salud con ausencia de trastornos o ausencia de malestar. Ahora, ya entendemos salud, incluyendo el bienestar. Creo que bienestar no es solo no estar pasándolo mal, bienestar es tener una vida dotada de sentido para la persona. No es solo la ausencia de malestar, sino que haya unos valores, unos objetivos y unas metas que encaminen tu día a día y te hagan sentirte más pleno.
(P): ¿Qué factores sociales, académicos o personales influyen con mayor intensidad en el bienestar psicológico de los jóvenes?
(R): De los jóvenes, obviamente las redes sociales, por un lado, la presión a la que están sometidos, porque están expuestos en redes sociales. Antes uno estaba expuesto en el entorno más cercano, pero ahora las personas que te evalúan se ha multiplicado a la enésima potencia.
Entonces, esa exposición en redes, el estar sometido a que infinitas personas puedan valorarte, hace que los jóvenes sean más vulnerables y porque, a su vez, también adquieren metas y deseos en redes que a lo mejor son poco realistas. Es decir, se están midiendo con una realidad que a lo mejor no es tan real, porque lo que sube la gente a redes muchas veces está editado, pero un adolescente o un joven se compara asumiendo que esa es la realidad.
Entonces, esa doble vulnerabilidad, por un lado, mis expectativas poco realistas y, además el hecho de que yo pueda ser evaluado y criticado en redes por un número cada vez más mayor de gente, va a hacer que sea más vulnerable, que u obtengo una buena autoestima que me hace fuerte o voy a ser muy vulnerable.
(P): ¿Qué papel juega en ese bienestar de los jóvenes la sobreprotección de los padres?
(R): Es verdad que tendemos a educar a nuestros hijos adelantándonos a las posibles dificultades con nuestra mejor intención, pero también es verdad que eso impide que ellos aprendan las herramientas necesarias para solucionar esas dificultades u obstáculos en la vida. Si siempre hay alguien que soluciona mi vida, yo no aprendo a solucionarla. Entonces, fíjate, ya tenemos ahí un caldo de cultivo de varias vulnerabilidades individuales, sociales, familiares.
Entonces, no es de extrañar que ahora haya más problemas emocionales en jóvenes.
(P): Es precursora y directora del Servicio de Asistencia Psicológica Sanitaria de la UPSA, creado en el año 2017. ¿Qué tipo de atención psicológica ofrece este servicio a la comunidad universitaria?
(R): Ofrecemos toda la ayuda que podemos y aun así nos quedamos cortos porque tenemos una gran lista de espera de varios meses. La ayuda que ofrecemos se dirige tanto a la comunidad universitaria como a pacientes externos. En la comunidad universitaria trabajamos con terapia grupal para el manejo de problemas emocionales, dirigido a enseñar estrategias para fomentar el bienestar.
También hacemos terapia individual para aquellos casos en los que consideramos que igual ese abordaje grupal se va a quedar corto y ahí incidimos en aquellas técnicas que pretenden aliviar el malestar que presenta el estudiante. Normalmente, los problemas más frecuentes suelen de corte ansioso y depresivo. Problemas de adaptación en el primer año. Desgraciadamente, cada vez vemos con más frecuencia la ideación suicida, que va a hacer que todos nos sentemos a elaborar algún plan, y síntomas depresivos. Principalmente, problemas relacionales.
Además, ofrecemos talleres de prevención en distintos colegios de la ciudad de Salamanca, de prevención de adicción a las tecnologías y de apuestas en red y talleres para la mejora de autoestima.
Y, el año pasado, también ofrecimos a un taller para la mejora de técnicas de estudio y el manejo de la ansiedad ante los exámenes. Ahora, estamos ofreciendo para los alumnos de la Universidad de la Experiencia un grupo muy muy interesante de manejo de la soledad no deseada y está siendo una experiencia muy bonita. Principalmente, estos son los proyectos con los que trabajamos a nivel asistencial.
(P): ¿Qué papel considera deben desempeñar las universidades en la promoción de la salud mental?
(R): Creo que es un papel muy importante y esto ha cambiado afortunadamente en los últimos años.
Sin embargo, los problemas emocionales y, sobre todo después del COVID, han demostrado que hay muchos jóvenes que los padecen. Las estadísticas de los servicios de asistencia psicológica de las universidades dicen que el 23% de los estudiantes universitarios tiene problemas emocionales, tiene malestar emocional. A lo mejor no se puede diagnosticar como un trastorno psicopatológico, pero hay un malestar emocional que es necesario abordar.
Entonces, el papel de las universidades ahí, por un lado, dotando de servicios que puedan ayudar, pero también dotando al estudiante de posibilidades y, me refiero a todo lo que tiene que ver con el hecho de que pasar por la universidad no sea sólo estudiar una carrera, sino tener una experiencia universitaria de contacto no entre estudiantes de poder desde hacer un voluntariado, meterse en actividades que sean que sean gratificantes y agradables, es decir, construir redes de apoyo todo desde la universidad. Esto favorece que estemos fortaleciendo y haciendo menos vulnerables a nuestra población universitaria.
(P): Después de su trayectoria investigadora en el ámbito del bienestar emocional, ¿qué reflexión considera más importante sobre el cuidado de la salud mental?
(R): Fíjate, creo que el cuidado de la salud mental es una responsabilidad individual, es decir, igual que dedicamos tiempo a ir a una revisión médica, tenemos que dedicar tiempo a cuidar nuestro bienestar y eso implica cuidar nuestras relaciones familiares, nuestras relaciones sociales, nuestro ocio; el dedicarnos tiempo a ver qué es lo que queremos nosotros como personas, profesionales, como padres…En definitiva, individualmente dedicarte tiempo a cuidarte, y creo que el asumir que esa es mi obligación también; si yo quiero estar bien con los demás, tengo que estar bien primero porque si no es así no voy a ser capaz.
(P): ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las personas que atraviesan dificultades emocionales y dudan en pedir ayuda?
(R): Les diría, por un lado, que es entendible que cuando uno está mal crea que sólo le pasa a él, por tanto, pensar en pedir ayuda a veces es difícil porque uno piensa que no le van a entender o piensa que hay gente que está peor y necesita más esa ayuda.
Sin embargo, cuando uno se siente mal emocionalmente, probablemente no está poniendo en marcha estrategias, bien porque no las tenga o porque no sabe cómo hacerlo. Entonces, al no poner en funcionamiento estas estrategias que le permitan estar mejor, merece que alguien le enseñe, pida ayuda y crea que merece ser ayudado. Ese es el primer paso, en el momento en el que uno se respeta a sí mismo lo suficiente como para pedir ayuda casi el 50% del trabajo está hecho.
(P): ¿Qué consejo daría a los interesados en estudiar Psicología?
(R): ¡Que la estudien, sin ninguna duda -sonríe-! Psicología es una disciplina, aparte de apasionante, es muy versátil porque, en realidad, la psicología es la ciencia que estudia el comportamiento humano y es muy amplio. No sólo hablamos de psicología sanitaria, sino todo lo que tiene que ver desde aprender hábitos saludables, el comportamiento humano en tanto que ser social (…) Es una carrera tan versátil que incluso uno puede construir su propia profesión.
Yo les animaría sin ninguna duda porque en ‘La Ponti’ se aúnan dos cosas que son bastante importantes. Por un lado, el rigor científico y metodológico porque tenemos un profesorado que imparte sus clases centrándose en ese rigor científico y metodológico, y por otro, que disponemos de un entramado que permite que el alumno se sienta acogido desde el primer momento, algo que, por ejemplo, valoran mucho nuestros estudiantes del Máster de Psicología General Sanitaria y algunos de ellos no han estudiado el grado con nosotros, se valora siempre ese trato cercano que hay entre profesor y alumno. No sólo la parte académica hay que cuidarla y se cuida, sino también esa cercanía personal que hace que uno empieza siendo un estudiante de la UPSA y acaba sintiéndose parte de la UPSA. Considero que son razones de peso para para animar a la gente que se lo esté planteando.